Select Page

The Legend of Zelda

The Legend of Zelda

La ya cada vez más lejana era de los 8 bits fue sin lugar a dudas una de las épocas más decisivas de la historia de los videojuegos.

The Legend of Zelda ¿Te suena ese nombre? Si eres un gamer de antaño, lo más probable es que hayas oído hablar de este título. Incluso si no eres un fan de los videojuegos, con total seguridad puedo decir que los has oído antes.

Ya han pasado ni más ni menos que 27 años desde que este juego pionero saliera en tierras japonesas y diera conocer al mundo una nueva forma de jugar. Un título de esos que son verdaderamente especiales, de los que marcan un antes y un después y tras los cuales las cosas nunca vuelven a ser como eran. Y como es natural, en Gamerlife queríamos dar por fin nuestra valoración de este clásico entre los clásicos que dio origen a la que es una de las sagas más laureadas de la historia de los videojuegos.

Zelda comienza incluso antes de encender la consola. Desde la lectura del manual, nos enteramos de que la princesa Zelda está en gran peligro. Fue capturada por el Señor de la Oscuridad Ganon quien se ha hecho con la Trifuerza del Poder, una de las tres partes de una reliquia sagrada capaz de conceder cualquier deseo a su dueño. El hechicero, espera -inocentemente- que mediante la captura de Zelda, esta le entregara la Trifuerza (Triforce) de la sabiduría. Lo que no sabe es que Zelda rompió en ocho partes diferentes la trifuerza y  la ha esparcido por todo Hyrule.

Antes de ser capturada por el maléfico caudillo, Zelda ordena a su aya, Impa, -la“niñera” de Zelda- que parta enseguida en busca del héroe legendario; aquel capaz de reunir los fragmentos de la Trifuerza de la Sabiduría y acabar con el malvado hechicero. En su búsqueda es acorralada por un grupo de matones de Ganon. Y cuando parece perder la esperanza, un joven héroe llamado Link, interviene y rescata a Impa. Esta le cuenta  lo que ha pasado con Zelda y no se lo piensa dos veces y parte en un viaje marcado por el destino. De este modo que recuerda a los grandes cuentos de hadas de la tradición popular comienza uno de los juegos más revolucionarios de la historia.

 De sólo mirar el cartucho, nos damos que La leyenda de Zelda es diferente a cualquier otro juego; está completamente cubierto de “oro”.

Cuando metes el juego en la consola, te pedirá tu nombre, y a diferencia de otros juegos de la época, éste realmente “salva” los datos guardados, en el juego directamente. Sin grandes combinaciones de letras y números al azar para hacer un password. Una vez que ingresas a tu nombre, estás listo para empezar con esta aventura grandiosa. La pantalla se “abre” y aparece un personaje vestido de verde en el centro y una cueva a la izquierda. Dentro de la cueva, un anciano te espera con una espada y la frase cada vez más popular “Es peligroso ir solo. Toma esto.” A partir de ahí, el juego te deja a tu suerte. A diferencia de otros juegos que no te dan la posibilidad de hacer lo que quieras, la leyenda de Zelda te permite hacer lo que mejor te parezca y cuando quieras. ¿Quieres acabar con toda la raza Octorok? A por ellos. ¿Estas listo para el primer calabozo? Adelante. ¿Quieres ahorrar para comprar una nueva espada? Como quieras.

En 1986 las consolas tenían una capacidad técnica que haría que cualquiera que se haya unido a este mundillo en generaciones recientes se parta de la risa, –cosa mala-. Pero aquellos que crecimos con ellas recordamos con sumo cariño como estas pequeñas grandes máquinas se las apañaban para crear mundos imaginarios sin más herramientas que una pantalla llena de puntos de colores. Y aunque no pueda decirse que fuera una revolución gráfica, “The Legend of Zelda” supo captar con muy poco lo necesario para recrear sus paisajes, con mucho simplismo, pero también con mucha eficiencia. Teniendo que trabajar con resoluciones muy bajas, los diseñadores del grupo de Miyamoto tuvieron que aprovechar al máximo cada pixel para dotar a los enemigos de una apariencia creíble y los resultados fueron satisfactorios. A pesar de que la mayoría, salvo los jefes, son todos más o menos del mismo tamaño su diseño es perfectamente apreciable y ofrecen una gran variedad: pulpos gigantes, hombres pez, murciélagos, fantasmas, dinosaurios, etc… Todo un logro en una época donde la variedad de enemigos casi siempre se suplía poniendo una y otra vez el mismo sprite cambiando como mucho algún color. Y además algunos de los jefes más importantes tienen un tamaño muy grande para su tiempo. Todavía no llegaban a ocupar toda la pantalla -creo ningún juego de 8 bits conseguía tal hazaña- pero sí habían enemigos que eran más de dos o tres veces más grandes que Link, dándoles un aspecto verdaderamente imponente. Lo que quizás sí es reprochable son las animaciones, ya que casi todos tienen un par de frames como máximo cuando algún que otro más tampoco hubiera hecho daño, sobretodo en el caso de Link.

A medida que comienzas investigar alrededor de la vasta tierra de Hyrule, a menudo -quiero decir; MUY FRECUENTEMENTE- te sentirás perdido y sin saber a dónde ir. El juego te da tanta libertad que no sabrás ni por dónde empezar. Lo bueno es que, incluso para un juego de 8-bits, hay poca repetitividad en términos de paisajes y escenarios -sino te perderías el triple-.  Era muy popular en esos tiempos, pasar por el mismo fondo, una, y otra, y otra vez. Como es el caso de Super Mario Bros y Metroid. Pero Zelda cambió esto. Ahora eras capaz de viajar a través de bosques, cuevas, montañas, lagos, océanos e incluso cementerios y, que además podrás reconocer diferentes puntos de interés de Hyrule que harán más fácil saber dónde estás en cada momento.

Una marca de juegos de Zelda es la capacidad de tomar un descanso de la aventura principal y para pasar el rato, jugar a algunos juegos. Aunque pequeños y no muy diversos,  puedes participar en algunos juegos de azar.

Para ser uno de los primeros juegos en el género de la aventura, lo cierto es que Legend of Zelda presentaba una profundidad y un nivel de desafío para el jugador que rompía con todo lo visto hasta la fecha, convirtiéndose en un juego largo, completo y lleno de retos que lo hacían bastante difícil en la época. En la época, sí, ya que con el paso de los años y con la multiplicación de los títulos, todo jugador experto que se ponga a revivir la experiencia de Legend of Zelda encontrará que no es tan difícil como podía recordar o como le pareció tal o cual juego.

En el apartado de sonido destaca por encima de todo el nombre de otro gran genio, que es Koji Kondo. En este juego se ocupó tanto de la música como de los efectos de sonido, pero donde más se lució el que fue el primer músico profesional en componer música para un videojuego en el mítico “Super Mario Bros.” fue en la música. Como todos los juegos de su época, hay muy pocas melodías a lo largo del juego, pero si hay algo que a Kondo se le de realmente bien es hacer grandes composiciones con muy pocos recursos. Por supuesto, de lo primero que hay que hablar cuando nos referimos a la música de “The Legend of Zelda” es de su magnífico tema principal. Esta sensacional composición que se oye tanto en la pantalla del título como en el overworld del juego está considerada como una de las mejores partituras videojueguiles de todos los tiempos, teniendo en todo momento ese magnífico toque que solo Kondo sabe dar y que provocar que la melodía se grabe a fuego en nuestra memoria con solo escucharla dos o tres veces.

The Legend of Zelda” llegó a convertirse en uno de los mayores mitos de la historia gracias a que supo crear un nuevo estilo de juego prácticamente inédito hasta la fecha, ofreciendo un desarrollo aventurero que posteriormente sería imitado por un sin número de títulos. La principal característica que se aprecia a simple vista es la perspectiva de la acción, viéndolo todo desde un punto de vista cenital, en lugar de isométrica como ya habían hecho otros títulos en el pasado en un intento de acercarse a las 3D. Esta vista al final se mostraba más flexible que la isométrica, algo que hizo que la sustituyera casi por completo a posteriori, incluso en género que nada tenían que ver con las aventuras o los RPGs. Aquí ya tenemos el primer síntoma de revolución que trae el título, pero todavía nos quedan más.

Los controles son extremadamente sencillos. El botón A del pad nos servirá para blandir la espada, que será nuestra arma principal. Algo importante a tener en cuenta es que, si tenemos llena la barra de corazones que representa nuestra vida, al usar la espada saldrá disparado un proyectil mágico que nos permitirá dañar a nuestros enemigos a distancia. El botón B por su parte servirá para usar un objeto o arma secundaria que podremos equipar desde el menú de pausa. Por último, si no pulsamos ningún botón, Link se cubrirá automáticamente con su escudo, bloqueando así cualquier arma de proyectil que nos venga de frente. Aunque habrá que tener cuidado, ya que el escudo con el que empezamos no parará todos los ataques, teniendo que conseguir uno más fuerte más adelante.

El objetivo del juego consiste en recorrer un enorme mapeado en el que tenemos absoluta libertad de movernos por él como queramos. En este mundo nos encontramos con los escenarios exteriores, los cuales configuran la zona que ha pasado a llamarse popularmente como “overworld” -mundo superior- y los escenarios interiores o mazmorras. La clave principal consiste en ir explorando el overworld de arriba a abajo, defendiéndonos en todo momento de los ataques de enemigos que vamos encontrando por el camino armados de una espada y un escudo, con la intención de hallar la entrada de la siguiente mazmorra donde se encuentra el fragmento de la Trifuerza que debemos obtener a continuación en su interior.

Una vez dentro de las mazmorras es donde la jugabilidad del título alcanza su máxima expresión, ya que en ellas el juego nos ofrece un intrincado laberinto por el que tenemos que ir abriéndonos paso, encontrando interruptores y llaves que nos permitan abrir puertas y llegar hasta el corazón de la mazmorra, donde siempre nos esperará un temible jefe final. En cada habitación de la mazmorra encontraremos siempre, además de los siempre tenaces enemigos, trampas y obstáculos de todo tipo que tendremos que sortear, entradas secretas que deberemos descubrir o paredes que debemos de volar con una bomba para poder pasar a la siguiente habitación, entre otras cosas.

Sin embargo el diseño de las mazmorras no será lineal, sino que en muchas ocasiones tendremos que volver sobre nuestros pasos. Por ejemplo, puede que no encontremos la llave que nos hace falta para abrir una puerta en una habitación determinada pero que, yendo por una ruta alternativa, encontremos la llave de marras. O también que bajemos por un pasadizo subterráneo y al salir de él nos encontremos en la punta opuesta de la cueva. El diseño de las mazmorras juega mucho con estas posibilidades, configurando auténticos laberintos, sobretodo en las mazmorras finales, donde habremos de darle bien al coco si queremos hallar la salida. Para estos menesteres en cada mazmorra encontraremos un mapa y una brújula que nos mostrará en la esquina superior izquierda un esquema de las habitaciones de la misma, así como en qué cuarto se halla el fragmento de la Trifuerza que debemos encontrar.

Además de llaves y mapas en cada mazmorra encontraremos siempre una nueva arma secundaria que nos ayudará a enfrentarnos a nuestros enemigos con mayores garantías o a resolver los enigmas que propone el juego.

Del mismo modo podemos encontrar nuevas armas en el overworld si buscamos bien. En ocasiones las encontraremos gratis y otras veces deberemos pagar con unas gemas llamadas rupias a varios habitantes de Hyrule que se esconden en cuevas. Unificando todos estos elementos descubrimos en Zelda una jugabilidad apasionante, la cual ha envejecido muy bien a lo largo de los años. Es posible que hoy en día se pueda criticar el hecho de que Link no puede moverse en diagonal, lo que da como resultado un control bastante ortopédico para los estándares actuales, pero resulta un mal menor. De todas formas, teniendo en cuenta que es el primer juego de la historia en usar la vista cenital, difícilmente se le puede reprochar.

Con su mezcla de combates contra hordas de monstruos y resolución de enigmas “The Legend of Zelda” ofrece uno de los retos más estimulantes que dio de si la generación de los 8 bits. Ya sea superando las intrincadas mazmorras o explorando la superficie de Hyrule, manejar a Link resulta toda una delicia jugable. Las 9 mazmorras que hay a lo largo y ancho de Hyrule nos llevará horas y horas encontrarlas y superarlas todas, todo además con una dificultad bastante elevada, aunque sin llegar a ser desesperante, por lo que el desafío está servido en bandeja de plata.

Las mazmorras será donde más tiempo estemos, y todas ellas ofrecen un creciente grado de dificultad, con un entramado cada vez más laberíntico, siendo así un gran ejercicio para nuestras neuronas además de para nuestra habilidad con el mando. Y en su interior no encontraremos apenas signos de repetitividad gracias a la gran variedad de obstáculos que nos proponen: pasar por una habitación a oscuras, derrotar a todos los enemigos de la estancia para pasar a la siguiente, empujar un bloque de piedra para que aparezca una entrada secreta, etc… Además que todos los enemigos tienen un gran diseño jugable, ya que cada tipo atacará de una manera distinta y contra muchos de ellos habrá que usar estrategias bien distintas del resto para poder derrotarlos. Mención especial en este punto para los jefes, algunos realmente muy duros de pelar. Así en total, “The Legend of Zelda” es una experiencia extraordinaria, mágica. Uno de los mejores ejemplos de cómo funciona de verdad el mundo de los videojuegos.

Por supuesto, todas las cosas buenas tienen que llegar a su fin. Pero cuando se llega al final del juego, no estarás decepcionado. El enfrentamiento final y lo que resulta después es impresionante, tienes que experimentarlo por ti mismo -si no lo has hecho-.

Y por si todo esto pareciera poco, el juego además ofrece la posibilidad de jugar una segunda partida una vez acabado el juego en la cual el diseño de las mazmorras cambia por completo, siendo todavía más complejas si cabe, además de que algunos de los ítems del overworld cambian su localización. Con todo esto esta segunda partida es más difícil que la primera, por lo que la durabilidad del juego se duplica, siendo así uno de los juegos más duraderos de todo el catálogo de NES.

Claro que, siendo sinceros, lo cierto es que esta entrega de la saga no aguanta las comparaciones con entregas superiores, ya que la complejidad y calidad de esta ha ido a más, sobretodo con las entregas “A Link to the Past” y “Ocarina of Time”, a pesar de que todas se basan en los cimientos que asentó esta primera entrega. Pero ello no es razón en absoluto para obviar la gran jugabilidad que tiene el título, así como para no reconocer todo lo que este juego ha aportado a la industria del videojuego. Tras“The Legend of Zelda” los juegos de aventuras y los RPGs cogieron por fin forma definitiva y es difícil encontrar algún juego que no sea deudor en mayor o menor medida de sus ideas; y no solo en las aventuras, sino también en muchos otros géneros encontramos elementos zéldicos aquí y allá en más de un título.

Han pasado ya 27 años desde el nacimiento de Link y del reino de Hyrule, pero la huella que dejó es imborrable. Ya sea en el formato que sea, cada vez que alguien quiere hacer un juego de aventura o un RPG es extremadamente difícil que lo haga sin tomar alguno de los elementos que asentó este juego que hace honor a su nombre y es una verdadera Leyenda. Y es que el nombre de The Legend of Zelda estará en boca de cualquier persona que sea minimamente aficionada a los videojuegos. Una tendencia que a buen seguro durará mientras esta forma de ocio tan querida nuestra siga existiendo.

Una vez más, si nunca has jugado el primer juego de la serie, hazlo ahora. Cuando tomes el control por primera vez, sentirás una sensación de nostalgia y te va a encantar jugarlo. Por supuesto, ser capaz de decir que te haz pasado este juego te dará mayor credibilidad callejera con los gamers. Si no lo posees en su formato original, descárgalo ahora en Wii o para el 3DS.  The Legend of Zelda forma parte de nuestra cada vez más larga y querida historia de los videojuegos.

About The Author

Defalt

Soy la combinación perfecta de irracionalidad y racionalidad. Me gusta quejarme y no hacer nada.

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Idiomas

Espacio Publicitario

Publicidad

Redes

Recent Tweets

Publicidad

A %d blogueros les gusta esto: