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Silent Hill 4: The Room

Silent Hill 4: The Room

Silent Hill: The Room continúa la tendencia del horror psicológico que la serie siempre ha ofrecido.

Personalmente, me encantan los juegos de “survival horror”. Y es imposible hablar de ese genero sin que llegue a tu mente  el nombre de Silent Hill. Me encanta un buen susto, y nadie supo dar mejores sustos, que el ya disuelto Team Silent. Que eran maestros en crear una atmosfera surrealista, con un sutil enrarecimiento del silencio y lo desconocido, que  junto a un argumento impactante, los encumbraron a la cima de los mejores en el género.

Para esta cuarta entrega el Team Silent se esforzó por lograr, y sin lugar a dudas culminar con éxito, uno de los juegos más innovadores, pero manteniéndose fieles a la tradición del survival horror y en especial, a lo que es Silent Hill. Las nuevas ideas se acoplaron, para hacer de esta experiencia especial, pero diferente a las entregas anteriores. Silent Hill: The Room se empezó a desarrollar cuando todavía estaban trabajando en la tercera entrega de la saga, buscando dar nuevos aires a la saga. Sin embargo, el resultado no ha sido del agrado de todos.

Silent Hill: The room, fue el primer juego de la franquicia en utilizar un subtitulo, que apunta a una dinámica importante; la de darle más personalidad a cada titulo.

En esta entrega conoceremos más acerca de Silent Hill y el culto. La historia nos pone en la piel de Henry Townshend, un fotógrafo que se muda al apartamento 302 de South Ashfield Heights. Un edificio de vecinos en Ashfield, una ciudad de tamaño medio, cercana a Silent Hill. Henry era feliz y disfrutaba de su nueva vida. Pero algo extraño había ocurrido hace cinco días, no podía abandonar el apartamento y desde entonces, cada noche tenia el mismo sueño –o pesadilla-. Sucede que en el apartamento, el teléfono no funciona, la televisión tampoco y cuando grita nadie le oye. La puerta está trabada, las ventanas selladas herméticamente y además, alguien ha atado la puerta con cadenas desde dentro. La historia en si misma es interesante, pero un poco predecible. Aunque en el camino, nos encontraremos con giros en el trama aquí y allá, que nos sorprenderán.

Entre las novedades más importantes del titulo, se encuentra el apartamento. Mientras estemos en el apartamento jugaremos en primera persona. Esta perspectiva nos ayudará a sentir la claustrofobia del personaje, y nos dará una visión única del deterioro gradual que va sufriendo nuestro apartamento –muy detallado y bien trabajado– según avancemos en la historia. El control en este modo es bastante sencillo, y se nos resaltarán los puntos de interés, aunque en algunos momentos –al estar varios muy unidos, como en la puerta– no siempre atinaremos a centrarnos en lo que queremos.

Un detalle acertado, es que podremos observar y oír  a nuestros vecinos y visitantes, pero ellos serán incapaces de ser conscientes de nuestra presencia… algo que ayuda a reforzar la sensación de aislamiento y claustrofobia, aunque, eso sí, no es tan intensa como se podría haber esperado. Es cierto que la atmósfera lograda en el apartamento está muy lograda, y la perspectiva en primera persona ayuda a meterse en el pellejo de Henry, pero, sin embargo, la sensación no será tan inquietante como se podría esperar aunque, no por eso, es mala o superflua.

Lo más curioso es que en esta ocasión no visitaremos el pueblo de Silent Hill, –cosa que no gusto a mucho de los fans– aunque sí muchos de sus parajes. A través de unos agujeros, que aparecen el apartamento.

Todos los lugares que visitaremos están, de algún modo, aislados de la realidad. En todos ellos habrá varios agujeros con los que podremos volver al apartamento, cosa que nos hará pensar que todo ha sido una nueva pesadilla. Sin embargo, todo lo que ocurre en esos mundos paralelos tiene repercusiones en la realidad, con lo cual Henry empieza a plantearse qué es lo que de verdad está pasando.

El diseño de los monstruos es bastante novedoso con respecto a lo visto en la anterior entrega, dando un giro muy interesante en el plano artístico, aunque no todos son igual de acertados. De todas formas, las criaturas diseñadas para la ocasión cumplen su cometido: son seres claramente infernales, terribles, no-naturales, y dispuestas a dejar claras sus intenciones a la mínima oportunidad. De hecho, durante toda la primera parte del juego, serán nuestra única complicación, pues se ha reducido la cantidad de puzzles a los que nos enfrentaremos, así como la presencia de jefes finales. El juego, sin embargo, llegado a determinado momento, se acelera y nos muestra un giro hacia lo perturbador, y es que los muñecos de trapo pueden ser problemáticos cuando el culto demoníaco omnipresente en la saga se esconde detrás de todo lo que nos rodea. Y es que llegados a cierto punto, podremos desencadenar el mal en nuestro apartamento, convertirlo en una zona peligrosa que nos complicará la tarea de salvar la partida o proceder con el trasiego de objetos, haciendo que debamos plantearnos muy bien cuándo salvar.

Con respecto al sistema de objetos, es uno de los rasgos diferenciales más significativos con respecto a las anteriores entregas, estaremos limitados a una cantidad determinada –ni uno más-.  El problema es que no podemos desechar los objetos que necesitemos, y cada uno emplea un hueco –es decir, si llevamos dos cargadores para un arma, utilizaran dos casillas– y puesto que el único sitio que podemos utilizar para carga y descarga de ítems es nuestro apartamento, lo más seguro es que acabemos haciendo más viajes de los deseados entre los obligatorios para salvar y deshacernos de trastos que ya no nos son útiles.

Otra novedad, a diferencia de las anteriores entregas, es una sutil modificación en el sistema de combate. El nuevo sistema de juego que plantea Silent Hill 4 no dista tanto de las anteriores entregas, pero tiene lo suficiente como para que se destaque como un juego bastante particular

Fuera del apartamento nos encontraremos con el modo de juego clásico en tercera persona. Y esta vez contaremos con un medidor de energía -un círculo amarillo- que se va rellenando según usemos el arma en cuestión: una vez esté lleno, podremos dar un golpe bastante más fuerte que, sin embargo, nos dejará vulnerables durante, también, más tiempo. Pero la auténtica renovación en los combates viene dada por el nuevo sistema de menús, y es que las novedades en este sentido van más allá de la necesidad de ir al apartamento. En esta ocasión, tendremos que desenvolvernos con un menú al que accederemos pulsando un botón, siendo totalmente dinámico, por lo que podremos cambiar de objetos sin parar la acción. -No es una gran novedad- cierto, pero puesto que el título está más orientado hacia la acción que hacia resolver puzzles es un aliciente más. Por supuesto, contaremos con cierta variedad de armas, desde contundentes hachas hasta algunas pistolas eficaces, incluyendo una colección de palos de golf de lo más tentadora, y alguna que otra sorpresa según vayamos avanzando.

A lo largo de esta aventura, no estaremos, pues esta vez el Team Silent, ha optado por presentar a muchos personajes que conoceremos en la aventura, lamentablemente la mayoría no especialmente desarrollados, así como tampoco está desarrollado Henry, que lejos de tener una personalidad fuerte, se mostrará robótico y aburrido, muy parecido al protagonista del primer juego de PSX. Quizá el personaje más atractivo sea la vecina de Henry, Eileen Gavin, de cuya compañía gozaremos toda la segunda mitad del juego. En resumen, con todos los nuevos personajes secundarios, han conseguido crear un mundo vivo, donde los personajes viven juntos el agobio del mundo en que se encuentran encerrados.

Por supuesto, no todo es positivo en estas nuevas ideas, pues en realidad hay bastantes conceptos que han sido implementadas de una forma paupérrima, eliminando muchas posibilidades al juego, y destrozando por completo el ambiente. Quizá la peor idea ha sido eliminar la linterna, es decir, iluminar los escenarios. Que elimina un poco, el terror psicológico movido más por el sonido y la imaginación que por lo visual. Finalmente, también se han eliminado los mapas y la radio, y aunque seguiremos contando con un mapa para orientarnos, esta vez no lo tomaremos como en los otros juegos, sino que se irá dibujando a medida que caminemos, cosa que ayuda a que nunca sepamos donde acaba el escenario.

Desde la primera toma de contacto con el apartamento en vista de primera persona, se nota el nivel de detalle y el cariño con el que se ha tratado a Silent Hill 4.

Y es que el aspecto gráfico del juego está muy bien logrado. El empleo de texturas es tan interesante como en Silent Hill 3. Al ver por la ventana se puede ver el tráfico y la gente paseando por la calle, en una ‘rutina’ casi inexistente que hace falta estar un buen rato pendiente para llegar a descubrir. En gran cantidad de las veces que se mira por la mirilla o por el agujero a la habitación de Eileen, pasan cosas distintas. El apartamento está adornado con todo lujo de detalles: fotos, libros, la cocina, la nevera… Todo ello con un apartado gráfico de calidad, que se mantiene en las escenas cinemáticas del juego, en las que Henry llega a parecer muy real, con mención especial al buen trabajo realizado en su ropa. en cuanto salimos del apartamento, notaremos lo bien modelados que están los escenarios -pese a que esa mala idea de echarle excesiva luz- además de enemigos exquisitamente diseñados -mención especial para los fantasmas en este aspecto, de los que no he querido hablar mucho para no spoilear, a los que no hayan jugado este titulo- efectos de luz trabajados…

En referencia al apartado sonoro hay que quitarse el sombrero, pues como cabe esperar, tendremos todos los efectos sonoros angustiantes, las melodías tétricas y unos doblajes al inglés verdaderamente magníficos, aunque algún actor pueda resultar seco en contadas ocasiones. Además, en esta banda sonora los temas cantados son más numerosos, algo que siempre ayuda por si alguien quiere comprarse la banda sonora que vaya más allá de efectos sonoros chirriantes y misteriosos puestos en cadena. Respecto a la traducción, se debe decir que los textos suelen coincidir con lo que dicen los personajes, pero por alguna razón realmente extraña, el traductor ha optado por substituir las palabras que se traducirían por “demonios” o “maldita sea” por cosas mucho más educativas como “coño” o “joder”. La razón por la cual se ha hecho eso es todo un misterio, pero por lo menos ayuda a darle a Henry algo más de sabor, pues el personaje es bastante aburrido.

Este es el Silent Hill que más controversia va a traer, ya que el grado de innovación que ofrece es algo que no todo el mundo esperaba, y que según como coja a cada uno impresionará de distinta forma, para bien o para mal. Una cosa está clara: el juego es bueno, en todos sus aspectos. La cuestión aquí es si hace justicia a Silent Hill o si hubiera sido más apreciado si hubiese salido como ‘The Room’ sin hacer referencias a la famosa saga. Teniendo en mente que con este título Konami quiso ofrecer un juego directo, sin complicaciones, para que el jugador se lograse meter todavía más en el ambiente de Silent Hill, acogido por su ambientación y disfrutándolo más intensamente, lo cierto es que lo han conseguido. La eliminación del menú en pausa lo hace mucho más dinámico, la primera persona del apartamento logra que el jugador se sienta de verdad Henry y los viajes entre mundos no se hacen pesados sino que logran crear la ansiedad de Henry de querer salir de allí.

Es probable que la historia de este “Silent Hill” -de la que he procurado no desvelar mucho- no sea la más absorbente de la saga, pero sin duda alguna sobresale en su estilo, para sumergirnos en esta aventura de terror. Puede que no le guste a los fans más acérrimos, incluso es probable que la encuentren insulsa en ciertos momentos, pero lo cierto es que, pese a sus fallos, nos conducirá inexorablemente a lo largo de una aventura en la que siempre querremos saber más y más. Artísticamente no se le puede reprochar nada, y el argumento es tan oscuro, sombrío y enrevesado como en cualquier Silent Hill.  Al tratarse de un Silent Hill ‘especial’, llegará a cada persona de un modo diferente. Altamente recomendable para todo el mundo, en cualquier caso, ya que nadie se arrepentirá de darle una oportunidad. Recuerden Silent Hill, se trata de la historia, del horror y de la experiencia. No por la jugabilidad.

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Defalt

Soy la combinación perfecta de irracionalidad y racionalidad. Me gusta quejarme y no hacer nada.

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