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Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots

Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots

Hideo Kojima compone su réquiem definitivo. Concluye la historia de Solid Snake, el esperado ‘broche de oro’ a una de las sagas emblema de la historia de los videojuegos.

En la industria de los videojuegos no ha existido nadie como Hideo Kojima. Y Metal Gear Solid 4: Guns of the patriots es la prueba de que no habrá  nadie por encima de el. Este titulo, es el ejemplo perfecto de cómo hacer un producto de calidad. Metal Gear Solid 4 no es sólo un juego de sigilo. Es la definición de un género. Es la perfección de una fórmula que ha pulida durante poco más de 27 años –el trabajo de toda una vida, en mi opinión-. Es una fórmula que pocos títulos pueden incluir, que pocos estudios y creativos son capaces de levantar, pero con esta gran conclusión ha logrado que su visión sea totalmente sostenible; adictivo como un videojuego y emocionante como la mejor película.

Mucho ha acontecido desde el Metal Gear original de MSX2 lanzado en el año 1987. Tanto que el propio Hideo Kojima, el director de la franquicia, se ha dado cuenta de que los tiempos han cambiado, tanto para él como para Solid Snake –ahora Old Snake-. Nuestro legendario héroe sufre un envejecimiento precoz que amenaza con poner fin a su vida. Un viejo soldado con una cuenta pendiente, en un campo de batalla que ya no reconoce. El mundo sufre un conflicto a nivel global que afecta a los soldados. Los medios de comunicación manipulan información. Estamos prácticamente solos. No hay lugar para la infiltración, el sigilo ha pasado a un segundo plano. Metal Gear Solid definitivamente ha cambiado.

Metal Gear Solid 4 comienza desconcertante y caótico, y va dibujando su grandeza poco a poco, minuto a minuto y nivel tras nivel. Un videojuego memorable al que, como mínimo, todos los aficionados a los videojuegos deberían acercarse para probarlo.

En esencia, Metal Gear Solid 4 es el mismo juego que Metal Gear Solid. A pesar de dos generaciones de consolas que le separan,  en el fondo, sigue con la misma formula. Se ve como un Metal Gear. Suena como un Metal Gear. Se siente como un Metal Gear. Se trata de Metal Gear Solid. Al igual que los anteriores títulos de Metal Gear Solid, estamos frente a una una misión de infiltración, donde el objetivo principal es evitar el combate a toda costa y utilizar el sigilo, pero Snake tiene la habilidad y el equipo para despachar todo lo que aparezca en nuestro camino.

La primera sensación que Hideo Kojima nos hace experimentar en los primeros minutos de Guns of the Patriots es la tristeza; el héroe Solid Snake, el ‘Enfant Terrible’ engendrado con los mejores genes del legendario Big Boss, sufre vejez prematura debido al FOXDIE. Rememorando unos recuerdos que no son suyos, vemos cómo presenta sus respetos ante la tumba de una heroína que dio su vida para salvar al mundo cuando él todavía no había nacido. En ese momento, cuando sus pensamientos le impulsan a no seguir viviendo, es reclutado por Otacon y Campell para su última misión

Resulta complicado hablar del argumento de Guns of the Patriots sin realizar una irresponsable labor de destripe, de modo que será ese somero párrafo todo lo que relatares de la historia del juego. Sin embargo en el aspecto más puramente valorativo del guión si que diré que éste se mueve con mucha habilidad entre los diferentes escenarios y misiones que deberemos acometer, siguiéndose en todo momento con extraordinario interés. Por otro lado una de las grandes preocupaciones de los aficionados que se acercan por primera vez a la saga era la de perderse en la historia y no entenderla al no haber probado los anteriores titulos. Sin embargo el trabajo de Kojima Productions en este sentido es impecable, pues el desarrollo del videojuego se mueve en un ambiente totalmente accesible para los neófitos que en ningún momento se sentirán desorientados por acciones o situaciones que no entienden. Sin embargo el juego también homenajea a los seguidores de la saga, y es que los matices que pasarán desapercibidos para los nuevos, serán agradecidos guiños a anteriores videojuegos de las series que sólo captarán los más aficionados. Guns of the Patriots, además, presenta un incontestable balance de personajes nuevos y antiguos, en un elenco sensacional donde podemos encontrar a algunas de las más carismáticas viejas glorias de Metal Gear Solid, incluidas algunas que creíamos muertas.

El género acuñado por la saga, el ‘Tactical Espionage Action’, llega a su madurez como lo hace el propio Snake; mejorando sus habilidades previas junto con innovaciones que llevan la experiencia jugable a nuevos límites.

Old Snake posee algunas características que permitirán hacerle más fácil la vida dentro del campo de batalla, como es el dispositivo en forma de parche que hace que su imagen sea prácticamente la misma que la del Big Boss en su vejez. Pero lejos de ser un simple elemento decorativo, este dispositivo nos permitirá tener algunas ventajas en el campo de batalla. También nos acompañará Metal Gear Mark II, quien estará con nosotros a lo largo de la aventura. Nos servirá para hacer exploraciones sin arriesgar el pellejo, entrando en lugares en donde Snake simplemente no podría. Algo curioso es que seguramente Kojima pensó que sería muy fastidioso tener siempre este robot a nuestro lado, por lo que pusieron de pretexto el tener algunas habilidades para camuflaje, por lo que no lo veremos junto a nosotros más que cuando requiramos sus servicios.

Pero no es el único estrenando traje, Old Snake también posee un nuevo traje llamado Octocamo, un prototipo que permite ocultarnos con el ambiente, pero de una manera más dinámica que como se veía en MGS3. Aquí supuestamente utilizando la tecnología más moderna, permitirá que tomemos el color y textura de la superficie solo tocándolo, lo que hace menos tedioso el hecho de estarnos escondiendo y que invita al jugador a utilizarlo más seguido. Y tampoco podemos dejar atrás las nuevas vistas para jugar, Kojima Productions ha dejado atrás la clásica vista desde arriba. A la hora de atacar, tenemos la opción de disparar utilizando la vista en tercera persona desde lejos, una vista desde el hombro que recordará mucho a Gears of War y una última en primera persona con la que podremos jugar como si fuera un First Person Shooter.

Por otra parte, para quienes les gustan las armas aquí se podrán dar rienda suelta, son tratadas de un modo muy realista. Por ejemplo, si encuentras un arma en el campo de batalla no podrás utilizarla sin “hackearla”, ya que traen un chip que impide que otra persona que no sea su dueño pueda usarla. Y no para ahí la cosa, también a las armas podremos hacerles diversos upgrades, por lo que será otro incentivo el estar intentando mejorar las armas, no con un afán de coleccionista, sino por lo útiles que nos serán para sobrevivir en el campo de batalla.

El estilo jugable conserva el tono y la mayoría de elementos de las entregas anteriores, profundizando más en los tiroteos y ampliando de forma dramática el arsenal de armas y complementos. Quizá una de las partes más flojas de los tres primeros Metal Gear Solid eran sus combates cuerpo a cuerpo, y el empleo de las armas de fuego. Guns of the Patriots, sin embargo, viene a solucionar estos extremos puliendo y trabajando estas partes para que estén a la altura de cualquier reputado videojuego de acción.

Toda esta brillante jugabilidad viene acompañada por un apartado gráfico sencillamente apabullante, siendo Metal Gear Solid 4 el más brutal exponente visual de cuantos juegos exclusivos de PlayStation 3.

Kojima al momento de su lanzamiento dijo que el Playstation 3 le quedó corto en potencial y en almacenamiento. -¿Se podrán imaginar que es lo que este genio tenía en mente?-Para empezar en este apartamento gráfico, hay que destacar el modelado de Old Snake que es sencillamente espectacular. Tanto en términos artísticos como en los más puramente técnicos su acabado es increíblemente bueno, y es un verdadero placer ver a nuestro anciano protagonista moverse por los escenarios agachado, trepar a las alturas o ejecutar a sus enemigos con sus propias manos. Muy pocos peros se pueden poner a la animación de nuestro protagonista, algunos fallos de acabado en su movimiento al girar sobre sí mismo arrastrándose por el suelo, y la irregular sensación de caída que transmite el personaje al descolgarse desde cierta altura. Sin embargo el trabajo llevado a cabo sobre el héroe desmerecería muy mucho si el del resto de personajes no fuera igual de efectivo. Este no es el caso. Los enemigos, y amigos, de Guns of the Patriots están igual de fenomenalmente llevados a cabo. Los escenarios también son poderosos ejercicios de estilo, y no sólo por su exquisito mapeado que potencia a la perfección nuestras capacidades de sigilo, sino porque multiplican las diferentes posibilidades a la hora de enfrentarnos a las situaciones. Su aspecto técnico es incontestable, beneficiándose especialmente de una iluminación sencillamente soberbia La carga que PlayStation 3 debe soportar en MGS4 es titánica, y no sólo a nivel gráfico. Esto hace que el juego se resienta en diferentes momentos de estrés, haciéndose evidente en bajadas de frame rate. Al igual que con el título de Rockstar, es necesario contemplarlo con los propios ojos para entender que se trata de un efecto colateral provocado por la ambición del retrato visual que hace Guns of the Patriots. Resulta curioso que cuando Snake se encuentra en pequeños espacios cerrados o al activar la visión nocturna, los FPS suban por encima de los 30 normales. Tampoco hay que olvidar el encuadre cinematográfico de todo el título, con una labor de localización y de cámaras digna de cualquier superproducción. En lo relativo a las vistas, aparecen tres en total; en tercera persona clásica de la serie, por encima del hombro a lo Resident Evil 4 al apuntar, y una más en primera persona tras accionar el zoom que las diferentes armas incorporan. La cámara es totalmente libre, controlándose con el stick analógico derecho. En cuanto a resolución, el título corre a 720p de forma nativa con reescalado a 1080. En las escenas cinemáticas “tradicionales” durante el desarrollo de la partida se ha incluído la posibilidad de pulsar el botón X o el L1 para acceder a diferentes elementos. Cuando el juego así nos lo muestre con el icono del botón X, al pulsarlo repetidas veces podremos obtener en pantalla numerosos flashbacks de lo que se está hablando en ese momento en la escena, bien pudiendo ser situaciones o personajes de juegos anteriores, conservando intacta su estética. Si bien lo que se nos muestra es el icono de L1, al pulsarlo accederemos a una visión en primera persona desde los ojos de Snake, permitiéndonos saber qué está mirando con total exactitud, provocando esto situaciones en las que comprobaremos que, entre otras cosas, si estamos ante una mujer bella, lo mejor que hace Snake es mirarla todo lo posible. Ya os daréis cuenta por qué.

Música, para una aventura épica.

Lo sonoro vuelve a ser, como es costumbre en las series, un factor desequilibrante. La banda sonora de Harry Gregson-Williams y Nobuko Toda hace un sobrecogedor trabajo de acompañamiento, con uno de los scores más inspirados del compositor británico. El sonido de las armas es incontestable; los efectos del viento, pisadas y golpes igualmente efectivos, y para alegría de algunos y enerve de otros siguen presentes los chillones sonidos de sorpresa del enemigo o de recogida de objetos. Es imposible -como sucede en incontables situaciones del juego- que un escalofrío no atraviese todo el cuerpo del jugador cuando en determinados momentos icónicos, suenan temas clásicos, tanto vocales como instrumentales, como ‘The best is yet to come’ de Metal Gear Solid firmado por Rika Muranaka, el tema principal de MGS2, ya convertido en himno, o el que para muchos es el mejor sencillo de toda la serie, el Snake Eater de Cynthia Harrel. El doblaje vuelve a ser impresionante, como siempre lo ha sido, con el regreso del reparto clásico de la serie, encabezado por el inmenso David Hayter, que vuelve a encarnar a Solid Snake con su voz profunda y rasgada, marcada por el paso de los años. Otros actores que aparecen son Quinton Flynn como Raiden, Paul Eiding en el papel de Roy Campbell, Christopher Randolph como Otacon y Phil LaMarr dando voz al inmortal Vamp. De forma objetiva, se trata de uno de los mejores trabajos de doblaje en el sector del ocio electrónico, con unas interpretaciones absolutamente colosales.

Adiós Snake, gracias por esta aventura.

Mucho más podría decirse acerca de Metal Gear Solid 4. Quería hablar de mucho más, pero al hacerlo echaría a perder las sorpresas más grandes. l título lleva hasta el límite la fórmula que ha convertido a Hideo Kojima en uno de los más auténticos creadores de la industria, y añade los elementos justos, centrándose mucho más en pulir hasta rozar la perfección el resto de aspectos jugables. Dotado de un componente de acción cuidadísimo, y con un combate cuerpo a cuerpo más rico que nunca, Guns of the Patriots es la experiencia de sigilo definitiva, y al mismo tiempo un shooter fenomenal. Todas las alternativas están ahí, y somos nosotros quienes decidimos por cual de ellas optar. Metal Gear Solid 4 no es demasiado rejugable, aunque los diferentes modos de dificultad invitan a desarrollar tácticas diametralmente diferentes en el acercamiento. Tampoco es demasiado longevo, a diferencia de otros juegos, pero la intensidad y grandeza de su experiencia dejará huella en todos los jugadores. Incluso si no se han adentrado por primera vez en la serie.

Metal Gear Solid 4 alcanza su mejor entrega en la inmejorable despedida de Solid Snake, se va un mito pero la saga demuestra un estado de salud impecable. Un videojuego tremendamente impresionante, dotado de un ritmo que no decae en ningún momento, y que alcanza un puñado de climax realmente apabullantes, capaces de poner la carne de gallina al más insensible de los jugadores. Un título estimulante, adulto y emocionante, que sabe mantener en todo momento el difícil equilibrio entre la fantasía más improbable y el realismo más descarnado. Guns of the Patriots es una lección de hacia donde se debe encaminar la industria. Nos veremos hasta la próxima entrega de Metal Gear. Metal Gear Solid V: The Phantom Pain.

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Defalt

Soy la combinación perfecta de irracionalidad y racionalidad. Me gusta quejarme y no hacer nada.

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