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Knack

Knack

Hubieron demasiadas expectativas sobre este Knack y ya sabemos que el hype no es nada bueno, pero con Mark Cerny y el insecto de la nostalgia con cara de Crash Bandicoot revoloteando alrededor del juego, desde luego, se esperaba más, mucho más. Y es que Knack es una producción bastante modesta, algo que además resulta todavía más sangrante cuando se trata de uno de dos exclusivos que tenemos con la consola inFamous y DriveClub se han retrasado, como bien sabrán. Colorido, simpático y sin muchas pretensiones, casi podríamos definir el juego de manera resumida en esos términos. Aun así, vamos a desmenuzarlo un poco.

Knack3

Incluso tiene buenas ideas al formar un Knack invisible con cristal, de hielo que se derrite, de madera que se incencia o de hierro que se magnetiza. Buenos propósitos demasiado limitados.

Con una apuesta en escena que podría recordar a producciones de DreamWorks o Pixar, Knack posee un toque cinematográfico con un toque de humor propio de films de los estudios que mencionaba, pero honestamente, el diseño en sí de personajes me parece bastante feo y casi se podría decir que la obsesión por el tratamiento de polígonos y partículas hasta extremos que no vemos ni por asomo en PlayStation 3 o Xbox 360, es lo más trabajado del juego.

Knack

Manejar al pequeño Knack vuelve el juego más difícil. Con uno o dos golpes, has muerto.

La ambientación de Knack mezcla parajes con toques medievales como castillos con ciudades industrializadas -incluyendo hasta rasacacielos- donde los humanos se enfrentarán a los ridículos goblins por hacerse con las llamadas Piedras Solares. Aquí es donde la creación del Doctor y su ayudante Lucas ¡candemor! entra en acción para decantar la balanza del lado humano: Knack, un robot diseñado a partir de un orbe místico y que posee vida e inteligencia propias. Un trama sencilla, desde luego, no se podía esperar un plot en la estela de Mass Effect, claro está.

Dejando a un lado por un instante el plano técnico y más allá del esmero mostrado en los detalles que os comentaba, Knack me parece un juego con una puesta en escena demasiado particular, y digo particular por no emplear términos menos decorosos, pero vaya, esto es algo bastante personal. Se siguen empleando los viejos trucos de hacer desaparecer elementos de la pantalla antes de saturarse de polígonos y los escenarios no son tan interactivos como muchos creen: por ejemplo, solo se podrán derribar muros que están específicamente programados para ello de manera concreta. Y en cuanto al texturizado y los efectos de luz, nada reseñable, la verdad. En cuanto al apartado de audio, un notable doblaje al castellano que encaja perfectamente con el estilo del juego, aunque las melodías se hacen un tanto repetitivas y simplonas. Como apunte curioso, por el altavoz del mando podremos escuchar algunos sonidos al recoger objetos aunque esto es algo que ya hemos visto en algunos juegos de Wii.

Knack 4

El cooperativo funciona bien para iniciarse con esto de los videojuegos.

El mayor problema de Knack viene con lo repetitiva que resulta su mecánica y ritmo de juego, con niveles que son en muchísimas ocasiones perfectos pasillos con los cortes correspondientes para el plataformeo y áreas algo más amplias destinadas a los enfrentamientos. En cuanto a la profundidad del gameplay, pues qué decir, si tan solo contamos con un botón para ataques con combos de no más de cuatro golpes otro para un movimiento especial y el correspondiente al salto. Evidentemente, está claro que con Knack se pretendía hacer una producción accesible para todos los públicos, pero es que para los más experimentados en esto de tener callos en los pulgares va a resultar un aburrido paseo.  En cooperativo es cuando mejor se vuelve Knack. Un segundo jugador puede entrar en la partida en cualquier momento y echar una mano o aprovechar para añadir un poco de diversión al asunto con un inofensivo (sobre la barra de energía) fuego amigo. Puede que no sea el juego ideal para dos amigotes y unas cervezas, pero de cara a jugadores inexpertos o incluso poco interesados en este mundillo, un Knack a dobles puede suponer una muy buena experiencia que ha sabido coger muy buenos puntos del videojuego clásico, con algún toque de Crash Bandicoot y otro poco de Spyro y el buen sabor de boca que deja cada pequeño reto que suponen esos combates.

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Manejar al Knack más grande (sujeto a limitaciones de cada nivel) es un placer destructivo, pero rutinario.

Es cierto que la versatilidad del cuerpo de Knack puede dar algo de juego, pero está todo medido demasiado milimétricamente para que el jugador siga las migas de pan que los programadores han dejado en el suelo. Los enfrentamientos contra los bosses resultan lo más entretenido, requiriendo aplicar una técnica adecuada para hacer morder el polvo a cada uno de ellos. También hay que destacar que un segundo jugador puede unirse a la partida en la propia PlayStation 4 o desde PSVita, pero ojo, no habrá variación alguna en los niveles o número de enemigos: más bien, Robo Knack será un compañero para ayudarnos a avanzar.

Knack no va a pasar precisamente a la historia de PlayStation 4 como un juego innovador, con grandes gráficos o hasta divertido. Resulta demasiado trillado en todos sus aspectos y para nada aprovecha el potencial que se espera de una PlayStation 4 con sus famosos 8GB GDDR5. Es una producción simplemente entretenida, que quizás pueda ser recomendable para los peques de la casa, pero para aquellos que esperen algo más o un digno sucesor espiritual de Crash Bandicoot, será mejor que miren a otra parte.

Knack no va a pasar precisamente a la historia de PS4 como un juego innovador, con grandes gráficos o hasta divertido. Resulta demasiado trillado en todos sus aspectos y para nada aprovecha el potencial que se espera de una PlayStation 4 con sus famosos 8GB GDDR5. Es una producción simplemente entretenida, que quizás pueda ser recomendable para los peques de la casa, pero para aquellos que esperen algo más o un digno sucesor espiritual de Crash Bandicoot, será mejor que miren a otra parte. Puede que no sea el juego ideal para dos amigotes y unas cervezas, pero de cara a jugadores inexpertos o incluso poco interesados en este mundillo, un Knack a dobles puede suponer una muy buena experiencia que ha sabido coger muy buenos puntos del videojuego clásico, con algún toque de Crash Bandicoot y otro poco de Spyro y el buen sabor de boca que deja cada pequeño reto que suponen esos combates. Lo mismo que Knack cuida unos detalles descuida otros tantos más importantes, y más allá del tema de resoluciones y tasas de fotogramas por segundo, la inconstancia de Knack en cuanto a desarrollo y su falta de ambición a la hora de estrenar una consola son sus principales carencias.

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Defalt

Soy la combinación perfecta de irracionalidad y racionalidad. Me gusta quejarme y no hacer nada.

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